Desastre en Bophal
| DESASTRE ECOLOGICO |
| Todavía es medianoche en Bhopal |
| Veinte años después de la mayor catástrofe ambiental química de la Historia, más de 150.000 personas siguen padeciendo sus secuelas |
| Maria Fluxa. Especial para “El Mundo-Madrid”
NUEVA DELHI.- Ya no hay amaneceres en Bhopal. Siempre es medianoche, desde hace exactamente hoy 20 años. Madrugada del 2 al 3 de diciembre de 1984. Bhopal, estado de Madhya Pradesh, norte de la India. La ciudad duerme tranquila, hace frío. Mientras, en la fábrica de pesticidas Union Carbide India Limited, se produce lo que nunca debió ocurrir: un escape de 40 toneladas de gases tóxicos, de las cuales la mayor parte la conforma el letal isocianato de metilo (MIC). Ninguno de los seis sistemas de seguridad de la planta, propiedad de una multinacional con base en EEUU, estaba operativo esa noche. Los sin techo fueron los primeros en morir. Después los ancianos, los niños, las mujeres. Todos aquellos que no tuvieron tiempo, o fuerzas, para huir de la ciudad envuelta rápidamente por las nubes de gas letal. Murieron tantos que es difícil dar con la cifra exacta. «Había miles de cuerpos. Cuerpos por todas partes.Y la gente moría en cualquier lugar», recuerda Mohammad Owais, voluntario en un hospital, según recoge Amnistía Internacional (AI). La organización pro Derechos Humanos cifra en 7.000 la cifra de muertos en los dos días siguientes a la tragedia. Veinte años después, el número de fallecidos supera los 20.000; mientras, más de 150.000 personas sufren las secuelas del desastre. Dolencias crónicas Niñas que hace 20 años disfrutaban de la infancia, hoy son ya viejas para casarse. Los hijos que muchas madres entonces soñaron nunca llegaron a nacer, cientos vieron por última vez aquella medianoche, y los hay que apenas pueden respirar. Porque las enfermedades provocadas por el escape incluyen la ceguera, dolencias respiratorias crónicas, deficiencias en el sistema inmunológico, desórdenes ginecológicos, daños neurológicos y neuromusculares. Enfermedades que se ven agravadas por el hecho de que la fábrica nunca ha sido limpiada debidamente y, por lo cual, sigue contaminando el medio ambiente y el agua de los que dependen miles de personas. Ayer, coincidiendo con el 20º aniversario de la tragedia, el Gobierno federal indio anunció que ha tomado una primera medida con vistas a la limpieza de la fábrica de pesticidas. Según explicó el ministro regional de Gas, Uma Shankar Gupta, el Gobierno ha solicitado a la compañía pública Engineers India Limited que lleve a cabo «una investigación para determinar cuantos desechos tóxicos están abandonados en el lugar y cómo deshacerse de ellos». «Esta investigación [...] será la primera etapa con vistas a la limpieza de la fábrica», añadió. Todavía está en curso un procedimiento lanzado en Estados Unidos por asociaciones de las víctimas para hacer limpiar el lugar a Dow Chemical, que compró Union Carbide en 2001. «El Gobierno indio no espera que la Justicia norteamericana dé a conocer rápidamente su decisión», señaló Gupta a France Presse. «No queremos esperar la decisión del tribunal estadounidense. La tragedia ocurrió hace años y no se ha hecho nada para limpiar la fábrica. No queremos esperar más tiempo», añadió este responsable. Respirar fuego Hoy, dos décadas después de la tragedia, quienes pueden contarlo aguardan una reparación justa, asistencia médica y tratamientos adecuados. Aziza Sultan puede contarlo, esa medianoche la despertó la tos de su hijo de tres años. «La habitación estaba llena de humo, en la calle la gente gritaba ‘bhago, bhago’ («¡corred!, ¡corred!»). Entonces empecé a toser yo también, era como respirar fuego. Y los ojos ardían. Abandonamos la casa, fuera parecía como si miles de personas hubieran pasado por ahí, había chales, zapatos tirados por el suelo», relata esta mujer que trabaja en un hospital de Bhopal, y cuyos recuerdos se pierden porque aquella noche cayó inconsciente. Pero Aziza o Radha -que perdió a todos sus hijos- y todas las demás víctimas también esperan poder contar que se ha hecho justicia. El pasado 15 de noviembre, el estado de Madhya Pradesh distribuyó una compensación económica para las víctimas tras una orden de la Corte Suprema india. Sin embargo, para los supervivientes esa compensación llega tarde y es escasa. La tragedia de Bhopal, recuerda AI en su informe Nubes de injusticia: el desastre de Bhopal 20 años después, afectó a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Gente estigmatizada, especialmente las mujeres que son condenadas al ostracismo. Gente que por las secuelas ya no puede trabajar. Como Parvati Bai, una viuda cuya pensión es de 150 rupias mensuales (menos de tres euros). «Con eso no tengo ni para comprar comida. Un día me moriré y el Ayuntamiento se llevará mi cuerpo. Así será el final». AI también señala, como no ha dejado de insistir la coalición Campaña Internacional por la Justicia en Bhopal, que es obligación de Union Carbide Corporation/Dow Chemical Company ofrecer a las víctimas una «reparación, restitución, compensación y rehabilitación por los daños causados». Para todas las víctimas de aquella catástrofe, mientras no se haga justicia, siempre será medianoche en Bhopal. |
HISTORIA DE UNA CATÁSTROFE
Bhopal, India: desde 1984 hasta el 2004
La mayor catástrofe química de la historia continúa
Extracto de la página de Greenpeace España, diciembre 2004
Durante la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984 se produjo un escape de 40 toneladas de gases letales en la fábrica de pesticidas de la Union Carbide Corporation en Bhopal, India, que se puede categorizar como la mayor catástrofe química de la historia. Los gases que se escaparon de uno de los tanques durante las operaciones rutinarias de mantenimiento incluían isocianato de metilo y cianuro de hidrógeno entre otras sustancias tóxicas.
Se calcula que, al tercer día del desastre, habían muerto unas 8.000 personas por exposición directa a los gases. Union Carbide se negó a suministrar información sobre la naturaleza del envenenamiento, lo que habría supuesto para los médicos la posibilidad de dar un tratamiento adecuado a las personas intoxicadas. Todavía hoy, ni Union Carbide ni su propietaria actual, Dow Chemical, ha dado información a los supervivientes y a las agencias médicas indias sobre la composición exacta del gas liberado y sobre sus efectos para la salud humana.
Lamentablemente, la noche del desastre fue sólo el comienzo de una tragedia que aún no ha llegado a su fin. La multinacional Union Carbide abandonó la fábrica dejando atrás miles de toneladas de sustancias peligrosas y, al pueblo de Bhopal, un suministro de agua contaminada y un legado tóxico que todavía hoy le causa daños.
Union Carbide intentó declinar la responsabilidad por las vidas que se cobró el desastre y pagó una indemnización totalmente inadecuada al gobierno de India. En la actualidad, aproximadamente 540.000 de las personas expuestas a los gases pueden tener sustancias tóxicas en su flujo sanguíneo y los hijos de los afectados se enfrentan a las secuelas de este legado tóxico. Los más de 150.000 enfermos crónicos que sobrevivieron a la catástrofe siguen necesitando tratamiento médico.
LA CATÁSTROFE
La noche de la catástrofe, seis de las medidas de seguridad diseñadas para prevenir un escape de gas no funcionaron bien, fueron desconectadas o resultaron inadecuadas. Además, se desconectó la sirena de alarma.
Los gases quemaron los ojos y las vías respiratorias de la gente, se introdujeron en su corriente sanguínea y dañaron prácticamente todos sus sistemas corporales. Muchos murieron en sus camas, otros salieron a trompicones de sus casas, ciegos y ahogándose, y murieron en la calle. Muchos otros murieron después de llegar a un hospital o a un centro de socorro. Los efectos inmediatos de la inhalación fueron vómitos e irritación de los ojos, la nariz y la garganta, y muchas de las muertes se produjeron por insuficiencia respiratoria. En algunos casos, los gases tóxicos provocaron que los pulmones se llenasen de líquidos; en otros, el ahogo se produjo por obstrucción de los bronquios. Muchos de los que sobrevivieron aquel primer día sufrieron daños en las funciones respiratorias. Estudios posteriores de los supervivientes han descrito además problemas neurológicos, incluyendo dolores de cabeza, problemas de equilibrio, depresión, fatiga, irritabilidad y daños en los sistemas musculoesqueletal, reproductivo e inmunológico.
Productos de Union Carbide y Dow Chemical






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