La tragedia de CHERNOBYL
El 26 de abril de 1986, el cuarto reactor de la Central Nuclear de Chernóbil, explotó a la 01:23 am hora local. Básicamente se estaba experimentando con el reactor para observar cuanta energía se podía producir. Pero la máquina que controlaba el combustible (dióxido de Uranio y otros compuestos radiactivos) lo mantuvo dentro del reactor durante demasiado tiempo, y finalmente explotó, creando un gran agujero en el techo de la planta y emitiendo una gigantesca nube radiactiva hacia toda Europa. Todos los residentes permanentes de la ciudad y aquellos que vivían en la zona de exclusión fueron evacuados debido a que los niveles de radiación sobrepasaron todos los estándares de seguridad.
El accidente, ocurrido a las 1:23 horas de la mañana, produjo la liberación de enormes cantidades de material radiactivo a la atmósfera, contaminando significativamente grandes extensiones de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, afectando seriamente a la población local. El accidente se inició al disparar los operadores la turbina para llevar a cabo el experimento que pretendían. El estado del reactor en ese momento, con un caudal de refrigeración superior al normal y los venenos neutrónicos extraídos en mucha mayor proporción a lo permitido, hicieron que el reactor estuviera en régimen de supermoderación, con lo que el transitorio originado provocó un brusco aumento de reactividad que no pudo ser compensada. Una vez producido el transitorio, debería haber funcionado el sistema automático de protección del reactor, parte del cual estaba desconectado. La explosión que siguió a continuación provocó la destrucción física del reactor y la cubierta. Para dar idea de la gran liberación de energía, se dirá que partículas de plutonio alcanzaron los 2 km de altitud.
En los diez años transcurridos se han realizado considerables esfuerzos para evaluar y mitigar los efectos de un accidente que tuvo su origen en una serie de fallos humanos, de diseño y políticos, que nunca debieron haber ocurrido. Se resumen a continuación los principales acontecimientos previos y posteriores al accidente, recopilados de investigaciones recién concluidas
El 26 de abril de 1986, a la 1 hora, 23 minutos, y 44 segundos, el reactor número 4 explotó por los aires y liberó durante los diez días subsiguientes, una enorme cantidad de radiación.
Con la ayuda de los vientos, que hasta finales de abril cambiaron bruscamente su dirección de norte y noroeste, a sur y suroeste, se diseminó la contaminación cientos y hasta miles de kilómetros a la redonda, afectando a nivel local y regional.
Las consecuencias de la catástrofe se pudieron apreciar en las estadísticas de los informes oficiales: 130 mil personas evacuadas durante los primeros diez días a partir del accidente; 200 mil muertos en Bielorrusia, Rusia y Ucrania; 40 por ciento más de cánceres sólo en Bielorrusia.
Por su parte, los daños económicos fueron millonarios, entre gastos en salud, traslado de personas, construcción del sarcófago protector del reactor, contaminación de los suelos, y un sinfín de otras erogaciones.
LOS NUMEROS DEL HORROR
Según estadísticas publicadas por el Ministerio de Sanidad de Ucrania, el porcentaje de casos de bronquitis crónica no específica y de enfisema aumentó del 300 por cada 10 mil habitantes en 1990, a más de 500 por cada 10 mil habitantes en 2004.
De acuerdo al informe citado, entre 1988 y 1999 se dobló la morbilidad asociada al sistema digestivo entre la población que aún vivía e zonas contaminadas, y se observó un aumento de las patologías digestivas en los niños.
El mal llegó también a los niños por nacer; el 43,5 por ciento de ellos, afectados cuando estaban en el vientre materno, desarrolló deficiencias inmunológicas de diversa gravedad.
En las zonas contaminadas se produjo también, un aumento de la morbilidad asociada al sistema sanguíneo del orden de 10 a 15 veces entre 1988 y 1999.
En 1993, más del 40% de los niños estudiados de la región de Gomel, en Bielorrusia, presentaba glándulas tiroides más grandes, mientras que en Ucrania se observaron daños de la glándula tiroides en el 35,7% de 3.019 adolescentes procedentes de las regiones de Vinnitsk y Zhytomyr, que tenían entre 6 y 8 años en el momento del accidente.
La mortalidad asociada a enfermedades del sistema endocrino, desórdenes nutricionales, trastornos del metabolismo y del sistema inmunitario entre los evacuados de la zona de exclusión y entre la población de las zonas contaminadas, era de más del doble comparado con la de toda la población de Bielorrusia.
El mundo conoció la noticia de la explosión tres días después de ocurrida, cuando ya la liberación de radiaciones a la atmósfera había recorrido un largo trayecto en territorio nacional e internacional.
Ese mismo 28 de abril el laboratorio de investigaciones nucleares de Dinamarca anunció que había ocurrido el accidente, y lo propio hicieron al día siguiente los medios de comunicación alemanes.
Los miles de evacuados de la ciudad de Pripyat, y también de sus alrededores, ciudad fundada en 1970 para albergar a los operarios, técnicos y personal jerárquico, de la planta de Chernobyl, que fueron obligados a abandonar sus hogares con la promesa de retornar en dos días, fueron los primeros y desgraciados testigos de la tragedia.
UN SARCOFAGO PARA EL CAOS
El 15 de noviembre de ese fatídico 1986, los soviéticos finalizan la construcción del sarcófago de más de 7 mil toneladas de acero y 410 mil metros cúbicos de cemento, destinado a aislar el reactor siniestrado, pero con un vida útil de sólo 20 a 30 años.
Esta circunstancia hizo que en 1997 se desarrollara el denominado Plan de Implementación del Refugio, auspiciado por los países del Grupo de los 7, más Rusia, la Unión Europea, y Ucrania, junto al Banco Europeo de reconstrucción y Desarrollo, una construcción cuyo objetivo es asegurar el aislamiento de las estancias radioactivas por 100 años.
La finalización del proyecto está prevista para el 2008, pero la buena noticia llegó catorce años después de la explosión, cuando tras una prolongada negociación internacional, se decidió el cierre del complejo.
El accidente consistió, básicamente, en una conjunción de fallas humanas y de diseño de la planta. Se originó en una serie de pruebas que, con el fin de mejorar la seguridad, se iniciaron en el reactor. La idea era verificar que la inercia de una turbina era suficiente, si se producía una interrupción abrupta de la alimentación eléctrica, para que los generadores mantuvieran en funcionamiento al sistema de refrigeración hasta que arrancasen los generadores diesel de emergencia.
La presión en los tubos subió rápidamente, provocando su ruptura. Estallaron, levantando el blindaje de la parte superior del núcleo.
Algunos fragmentos de combustible y grafito en llamas fueron lanzados hacia afuera, cayendo sobre el techo de turbinas adyacentes, causando una treintena de incendios. Para las 5:00, los bomberos habían apagado a la mayoría de ellos, con un terrible costo en vidas por la sobreexposición.
Luego de fracasar en su intento de inundar al núcleo, los soviéticos decidieron cubrirlo con materiales absorbentes de neutrones y rayos gamma (plomo, sustancias boradas, arena, arcilla, dolomita). Del 28 de abril al 2 de mayo, se dedicaron a hacerlo desde helicópteros. Cavaron un túnel por debajo de la central, para introducir un piso de hormigón y evitar la contaminación de las napas de agua subterránea. Así consiguieron que cesaran las grandes emisiones de material radiactivo.
El reactor fue finalmente recubierto con un “sarcófago” de hormigón, que provee un blindaje suficiente como para trabajar en los alrededores. Para evacuar el calor residual, se instalaron ventiladores y filtros.
La consecuencia inmediata del accidente fue la muerte de 31 personas, 2 por la explosión y 29 a causa de la radiación. Todas formaban parte del personal de la planta.
La explosión, contaminó gran parte de Europa y sobre todo Ucrania, Belarús y Rusia, donde 4 mil personas murieron de cáncer, según un informe de Naciones Unidas, mientras que Greenpeace y otros científicos elevan el cálculo a varias decenas de miles.
Según los ucranianos, la tragedia afectó a cinco millones de personas.
CONCLUSION
Harán falta 48.000 años para que 150.000 kilómetros cuadrados, recuperen los niveles de radioactividad anteriores al incendio del reactor 4 de esta central nuclear. Hasta dentro de 700 años, la tercera parte de ese terreno contaminado no se podrá utilizar para la agricultura y la ganadería. En una circunferencia de 30 kilómetros de radio, una zona alrededor de la planta, pasaran nueve siglos antes de que pueda volver a ser habitada por el hombre.
También son decenas de miles las víctimas de cánceres provocados por Chernóbil en los territorios contaminados. Está comprobado el sustancial aumento de los abortos involuntarios después de la catástrofe, así como el aumento de la mortalidad infantil en esas regiones en los años que siguieron al accidente de Chernóbil, lo que ha significado miles de víctimas más.
Afirma que los estudios científicos muestran que cerca de la mitad de los nacidos cuyas madres estuvieron expuestas a la radiación de Chernóbil durante el embarazo sufren de deficiencias en su desarrollo mental.
Esos niños también suman decenas de miles. Y no hay que olvidar que las consecuencias genéticas continuarán durarán siete o diez generaciones.
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